El nombre Frangó no es una mera coincidencia, la «Ó» al final simboliza la Freguesia do Ó. El barrio donde se encuentra el bar que popularizó la coxinha de Frangó. El local alcanzó fama internacional al ser considerada su coxinha por chefs de todo el mundo como la mejor de São Paulo.
Inaugurado en 1987, la idea inicial de Frangó era ser una rotisería especializada en pollo, a la parrilla, asado y servido en una empanada con queso catupiry. Sin embargo, tras el lanzamiento de su propia gama de cervezas artesanales, se convirtió en un bar.
¿Qué hace que la coxinha de Frangó sea tan especial?
Servida en porciones, la coxinha de Frangó es un acompañamiento ideal para la cerveza. Es pequeña, con una corteza crujiente y sequita, una masa fina y un relleno cremoso de pollo desmenuzado que ya ha conquistado a miles de admiradores.
Con el mismo sabor desde 1990, la receta es de la señora María, matriarca de la familia Piccolo, que son los dueños y fundadores del bar. Los amantes de la coxinha aseguran que una de las principales diferencias es el cuidado que se pone al freírla al momento, sin usar vitrinas para guardarlas.
Actualmente, el bar vende unas 2000 coxinhas al día, lo que reafirma el éxito del plato estrella del local. En el salón de la fama de los clientes habituales del bar se encuentran el exministro Delfim Netto, el dibujante Jaguar y el senador de São Paulo Eduardo Suplicy.
Cuando la coxinha saltó a los titulares
Durante el dramático secuestro que duró 53 días en el año 2002, el publicista Washington Olivetto fue finalmente liberado. Lo curioso fue que, durante las entrevistas, Olivetto declaró que una de las primeras cosas que echó de menos en la cárcel fue la coxinha de Frangó.
El episodio tuvo un impacto enorme. No solo en el negocio, que al día siguiente vendió 1220 unidades en un solo día, sino que también ayudó a a convertir el bar en un icono de São Paulo.
¿Dónde probar la coxinha de Frangó?

Frangó está situado en la plaza Largo da Matriz de Nossa Senhora do Ó, en una encantadora mansión construida en el siglo XIX. Las noches de los fines de semana puede que tengas que hacer cola para conseguir mesa, así que es mejor que lo planifiques antes de salir de casa.