La Isla de Queimada Grande ostenta el título de tener la segunda mayor densidad de serpientes del mundo, solo por detrás de la isla de Shedao, en China. Este hecho le ha valido el apodo de «Isla de las Serpientes». El territorio de 430 000 metros cuadrados se encuentra en la costa sur de São Paulo y funciona como un auténtico«santuario de serpientes».
El lugar, situado a 35 kilómetros de la costa, forma parte del Área de Protección Ambiental de Cananéia-Iguape-Peruíbe, y no está permitido el acceso al público. Por motivos de seguridad y conservación, solo pueden entrar personas autorizadas, como investigadores o la Armada brasileña.
Se necesitan años de formación académica en biología y una buena dosis de valor para pisar este suelo.
Historia y misterios de la Isla de Queimada Grande
Los primeros registros los dejó Martim Afonso de Souza, militar y explorador portugués. Era 1532 y los navegantes solían prender fuego a los lugares por donde pasaban para «alejar la mala suerte» antes de partir. Unos años más tarde, la marina continuó con la práctica, esta vez con la intención de intentar exterminar a las serpientes. Hecho que acabó dando origen al nombre de Isla de Queimada Grande.
Otra curiosidad del lugar son los naufragios históricos que datan de 1893 y 1933. Los restos aún se ven en las aguas cristalinas, lo que lo convierte en un lugar muy buscado para bucear.
Aunque hoy parezca una idea imposible, los seres humanos ya habitaron nuestro serpentario natural en el pasado. A finales del siglo XIX, el ejército instaló un faro que fue atendido por fareros residentes durante 14 años. El sistema se automatizó en 1925, lo que hizo innecesario el trabajo en el lugar.
Fue un periodo muy productivo para la ciencia. El farero Antônio Esperidião da Silva se encargó de recolectar ejemplares de la fauna local. Las muestras enviadas al Instituto Butantan permitieron realizar estudios fundamentales sobre las especies que viven en la región.
Descubre la fauna exclusiva de la Isla de las Serpientes

A pesar de que hay más de 3000 ejemplares, la isla solo alberga dos especies residentes de serpientes: la serpiente dormilona y la famosa jararaca-ilhoa. El ecosistema se completa con dos especies de lagartos, dos de anfibios y diversas aves, tanto residentes como migratorias. Por eso, la región tiene un valor ecológico incalculable para nuestro patrimonio natural.
Es imposible hablar de serpientes sin profundizar en la gran protagonista: la jararaca-ilhoa. Se trata de una especie exclusiva de la isla, considerada una de las serpientes más letales que existen. Su veneno puede causar la muerte de un ser humano en tan solo seis horas. Además, ha desarrollado una habilidad única para cazar y adaptarse al entorno aislado de la Mata Atlántica, que consiste en trepar a los árboles para cazar aves.