Mucho antes del Parque de la Juventud, incluso antes de la antigua prisión de Carandiru, la Zona Norte de São Paulo albergaba uno de los mayores graneros de la región. Fundada en el siglo XVII, la antigua Finca Sant’Ana fue la principal productora de alimentos de la villa paulista, y desempeñó un papel fundamental en el desarrollo de la ciudad.
Los primeros registros del lugar datan de 1673, cuando los herederos de Inês Monteiro (la «Matrona») donaron el terreno al Colegio de la Compañía de Jesús. A partir de entonces, los jesuitas fundaron la finca y pusieron en marcha la producción agrícola, que incluso abastecía a los bandeirantes al inicio de sus expediciones.

La finca Sant’Ana y su importancia en la historia política de Brasil
En 1768, una orden del entonces secretario del Imperio portugués, el marqués de Pombal, expulsó a los jesuitas de Brasil. Con ello, la finca Sant’Ana pasó a manos de la corona y quedó bajo la administración de la Capitanía de São Paulo.
La gran mansión de 1734, que servía de sede de la finca, se convirtió en el Solar dos Andradas y acogió a importantes figuras políticas de la época. El residente más ilustre fue José Bonifácio de Andrada e Silva, ministro de Asuntos de Don Pedro I, quien redactó allí la famosa carta del «Día del Fico».
El Solar dos Andradas también albergó una escuela para niños sin recursos y un batallón militar antes de ser demolido en 1916. En aquella época, se derribaron los edificios de la Finca Sant’Ana y sus tierras se subdividieron en parcelas, lo que dio origen a barrios como Santana.

Del campo al complejo penitenciario: el giro a principios del siglo XX
Históricamente, la Zona Norte se veía como una región lejana y aislada. Por eso, las autoridades consideraron que las tierras de la antigua finca eran el lugar ideal para construir un nuevo complejo penitenciario. Así surgió la Casa de Detención de São Paulo, el Carandiru, que se convirtió en la cárcel más grande de América Latina.
Tras la masacre de Carandiru, en 1992, el gobierno estatal cerró y demolió gran parte del complejo. Parte de la antigua Finca Sant’Ana dio paso al Parque de la Juventud, un espacio público de ocio que reúne zonas verdes, la Biblioteca de São Paulo y las ruinas de la antigua prisión.
Aunque los paulistanos apenas conocen la historia de la antigua finca, su legado sigue vivo en el lugar. Además, la trayectoria de este espacio muestra cómo los territorios urbanos han sufrido constantes transformaciones a lo largo de la historia de São Paulo.
