El icónico Treme-Treme recibió este peculiar apodo por vibrar cuando los vehículos pesados circulaban cerca de él, pero el verdadero nombre del gigante de hormigón es Edifício São Vito. También se le conoce como «favela vertical» por su estado de abandono y por la cantidad de personas que ha albergado.
El edificio de 27 plantas estaba situado en la Avenida do Estado, en el número 3179, en el Parque Dom Pedro II. Fue construido con el objetivo de servir de vivienda popular y pronto se convirtió en un icono del centro de São Paulo, ya fuera por su tamaño o por su arquitectura modernista.
La evolución y los retos de la estructura
Foto: wikipedia/LiaC
Construido en 1950, el Edificio São Vito tenía la propuesta moderna de atender a jóvenes y familias pequeñas que querían residir en el centro. El proyecto contaba con más de 600 unidades habitacionales compactas, muy parecidas a los estudios que se han popularizado hoy en día.
Sin embargo, en 1970, la falta de conservación y reparaciones provocó su declive. Para empeorar la situación, los residentes realizaron algunos cambios estructurales, buscando una forma de tener más espacio para alojar a más gente. El inmueble se sobrecargó, llegando a registrar 10 residentes por estudio.
Pero a pesar de los problemas en su estructura, Treme-Treme seguía albergando una vida comunitaria normal, como cualquier otra, con residentes que crearon amistades y fuertes lazos entre ustedes. Para ustedes, el edificio era mucho más que una residencia, era la oportunidad de vivir cerca del trabajo y de los servicios esenciales.
El declive de la favela vertical y el desenlace final
Foto: wikipedia/LiaC
El inmueble fue expropiado con la promesa de que sería revitalizado. La situación fue empeorando, ya que en los últimos años se interrumpieron servicios básicos como el agua y la limpieza. Los propios residentes comenzaron a realizar conexiones eléctricas clandestinas.
Todo esto influyó en la opinión pública de los alrededores, que asoció el Edificio São Vito con la delincuencia. Los planes de revitalización cambiaron drásticamente. En 2011, la administración municipal decidió demoler la estructura manualmente, para no dañar las construcciones vecinas.
Actualmente, el lugar que un día fue refugio para miles de familias y jóvenes está vacío y aislado. El terreno ahora dará paso a la sede del Sesc Parque Dom Pedro II, que transformará el lugar en un polo cultural para la ciudad, con inauguración definitiva prevista para 2026.