En Pinheiros, en la calle Macunis, se puede ver la mansión que se diferencia de las demás residencias como si fuera el escenario de una película de cuento de hadas que se detuvo en el tiempo. La arquitectura ecléctica, con fuertes influencias medievales e inglesas, es característica de la época, y este tipo de construcción era común en los barrios de la élite paulista. La torre lateral, la alta vegetación que la rodea y su aspecto antiguo le han valido un pintoresco apodo: «La casa de la bruja».
No se sabe con certeza el año de construcción, pero según los investigadores, la casa fue construida alrededor de 1940. Otro misterio es tu primer propietario, llamado Sr. Damásio, cuyo apellido no se ha revelado por motivos de privacidad. Sobre él no hay mucha información, salvo que se trataba de un anciano que, al vivir en Tatuí, acabó dejando la casa cerrada y sin mantenimiento durante mucho tiempo. Esto contribuyó a su deterioro.
La fama de estar embrujada
Además del apodo que asocia la casa con las brujas y su aspecto de película de terror, la mansión es objeto de leyendas urbanas de la región. La gente cuenta que siente escalofríos, afirma ver luces y una antigua lámpara de araña encendidas en el interior del inmueble. También observan ventanas que a veces están abiertas y otras cerradas, sin señales claras de que haya residentes en el lugar.
Los antiguos residentes del barrio desmienten cualquier rumor sobrenatural de Internet y afirman que sí hay un residente en la vivienda. Lo que podría explicar todos los relatos anteriores. Según ellos, se trata de un anciano de unos 90 años, lúcido, de hábitos más discretos y con movilidad reducida.
Situación actual de la mansión de la calle Macunis
A pesar de los relatos de los residentes, los investigadores que siguen el caso de la casa reafirman el abandono del inmueble, que durante años no ha recibido reformas estructurales ni cuidados básicos, como la eliminación de la vegetación que crece a su alrededor.
También existe una preocupación especial por la gran araucaria que se encuentra frente a la mansión, cuya vegetación parece estar comprometida y amenaza con caer en cualquier momento.
Además de su importancia arquitectónica y el interés de los investigadores, la mansión de la calle dos Macunis es una parte importante de la memoria del barrio. Sin embargo, no está oficialmente catalogada por ningún organismo específico de conservación, por lo que no está protegida como patrimonio histórico. Su conservación y responsabilidad siguen estando en manos de los actuales propietarios.