La zapatería más antigua de São Paulo cumple casi un siglo de vida, conservando hasta hoy su atmósfera original. Inaugurada en 1928, A Fidalga Calçados e Bolsas sigue en la misma dirección en el Centro Histórico, ofreciendo a los clientes un viaje en el tiempo gracias a su ambiente retro y sofisticado.
Con el paso de los años, la tienda « » ha seguido los cambios de la ciudad, pero nunca ha renunciado a su esencia. Hoy en día, en «A Fidalga» puedes encontrar artículos exclusivos para hombres y mujeres, todos fabricados en cuero auténtico y con acabados artesanales de alta calidad.

A Fidalga Calzado y Bolsos: entre la tradición y la modernidad
Hace 98 años, la tienda ocupa la planta baja del edificio Casa das Arcadas, entre las calles Quintino Bocaiúva y Benjamin Constant. El fundador, José Hernández, era hijo de inmigrantes españoles y se inspiró en una zapatería de lujo de Milán para crear el negocio.
Por eso, el interior presenta un diseño clásico, cuya arquitectura refleja las tendencias más elegantes de la década de 1920. Un ejemplo es el pasillo de escaparates paralelo a la calle, que permitía al público ver los modelos mientras caminaba por la acera.
Además, el salón interior cuenta con salitas privadas para probarse los zapatos. En aquella época, la sociedad consideraba poco elegante que las mujeres mostraran los tobillos en público, por lo que ese ambiente reservado les permitía probarse los modelos sin sentirse cohibidas.

Un legado familiar
José Hernández dirigió la tienda hasta su fallecimiento, en 1967, cuando el negocio pasó a manos de su hijo mayor, Ruy. Hoy en día, la gestión está a cargo de María Cristina, hermana de Ruy, y de su hija Tereza, quienes mantienen viva la tradición de la familia Hernández después de casi cien años.
Visitar la tienda es como sumergirse en el pasado de São Paulo. Todo permanece intacto: desde los muebles de caoba y las sillas de roble hasta los sofás de terciopelo azul. Pero lo que realmente la distingue sigue siendo la calidad, ya que los productos son 100 % de cuero y muchos están hechos a mano.
Además de los modelos clásicos, como los mocasines, A Fidalga se ha adaptado al nuevo siglo y hoy en día también ofrece zapatillas, botas de agua y sandalias contemporáneas. La marca también ha ampliado sus horizontes con una sucursal en la Zona Sur y ventas por internet, demostrando que es posible modernizarse sin dejar de respetar el patrimonio de la ciudad.