¿ Te has preguntado alguna vez de dónde viene el nombre de la estación Trianon-MASP? Mucha gente relaciona el nombre con el parque de al lado, pero la historia empieza con el Belvedere Trianon, uno de los lugares de encuentro más tradicionales del São Paulo de antaño. De hecho, el propio Parque Tenente Siqueira Campos —Trianon— recibió su apodo en su honor.
Situado donde hoy está el Museo de Arte de São Paulo (MASP), el Belvedere Trianon ocupó un lugar central en la sociedad paulista del siglo XX. Además de un mirador, albergaba un restaurante de lujo, una pastelería, espacios para fiestas e incluso una escuela de baile de salón.
Este espacio de arquitectura clásica era un escaparate de la alta sociedad de São Paulo, donde se reunían las élites políticas, económicas e intelectuales de la ciudad.

Descubre la historia del Belvedere Trianon
Diseñado por el estudio de Ramos de Azevedo, el Belvedere Trianon se inauguró en 1916, frente al actual Parque Trianon —que entonces se llamaba Parque da Paulista—. En aquella época, la Avenida Paulista todavía tenía un carácter predominantemente residencial y concentraba las mansiones de las familias más ricas de la ciudad.
El término «belvedere» viene del italiano «bel vedere», una expresión que significa «bonita vista». El nombre describía muy bien la función del mirador: ofrecer una vista panorámica de los valles del Saracura y del Anhangabaú, cuyos cursos de agua fluían libremente en aquella época.

Del mirador al MASP
A pesar de su importancia y su opulencia, el Belvedere Trianon no sobrevivió a la modernización de São Paulo. En 1951, el espacio dio paso a un pabellón temporal que acogió la primera edición de la Bienal Internacional de São Paulo, lo que situó a la ciudad en el circuito internacional del arte moderno.
Tras la Bienal, la estructura fue demolida y el terreno permaneció vacío durante años, rodeado de vallas. El abandono se prolongó hasta 1958, cuando el Ayuntamiento cedió el espacio para las obras del MASP. Pero esa concesión tenía una condición: preservar las vistas al valle.
Así, Lina Bo Bardi diseñó el famoso edificio brutalista cuyo espacio suspendido se convirtió en un lugar de encuentro y en una imagen emblemática de São Paulo. Y, aunque el Belvedere Trianon haya desaparecido del imaginario de muchos paulistanos, el antiguo mirador sigue dejando huella en la Avenida Paulista, ya sea dando nombre al parque o a la estación de metro.
