A solo 1,6 kilómetros de la playa de Pernambuco, la isla de Arvoredos tiene acantilados que ofrecen al visitante una aventura digna de las películas de acción. El recorrido comienza en el mar y termina en el momento más esperado: la subida.
Para llegar a la isla, hay que subir a una jaula metálica, elevada por una grúa a 10 metros de altura. La llegada triunfal obsequia al turista con una vista privilegiada del océano y ya activa el espíritu aventurero para las maravillas tecnológicas y naturales que te esperan en la cima.
El sello Green Key y la sostenibilidad en la costa

El sello otorgado es una certificación que acredita la excelencia en sostenibilidad medioambiental y gobernanza en el sector turístico. En esta categoría, hay menos de 100 certificados en todo el mundo, siendo el de la Isla del Arvoredo el único del sur global y de las Américas.
La isla, que antes era un roca escarpada, sufrió una metamorfosis en 1950, de la mano del ingeniero Fernando Lee. El resultado fue un laboratorio al aire libre, autosuficiente. El centro alberga unidades de tratamiento de animales marinos y promueve estudios medioambientales de vanguardia.
Fue uno de los primeros lugares en instalar paneles solares en América Latina. También recibió un generador eólico, que capta agua de lluvia, entre otras medidas de bajo impacto ambiental.
El espacio abrió sus puertas al público en 2021 y permite a los turistas explorar el santuario de conservación. El sello Green Key solo contempla atracciones que cumplen 65 criterios de gestión de residuos y uso consciente del agua y la electricidad , responsabilidad social, gestión de áreas verdes y prácticas sostenibles.
Planifica tu visita a la Isla de los Arvoredos
El lugar está siendo renovado y funciona con restricciones. El Proyecto Mundo Sustentável, responsable de la administración, mantiene actualizaciones constantes en sus canales digitales para informar sobre la disponibilidad de atracciones y servicios durante el proceso.
Los precios rondan los 166 reales para las entradas completas, con opciones de entrada a mitad de precio para estudiantes y residentes en Guarujá. El trayecto en barco hasta la estructura que sostiene la grúa cuesta 50 reales por persona.
«Volar» sobre las olas y aterrizar en uno de los lugares más singulares de São Paulo es, sin duda, un gasto que se ve recompensado con creces.