La Fuente Monumental — más conocida como Fuente de las Langostas— es uno de los tantos monumentos olvidados del centro de São Paulo. Inaugurada en 1927 en la plaza Júlio Mesquita, esta obra de mármol y bronce cuenta con una historia que abarca la presencia femenina en las artes, la transformación urbana e incluso la música.
Diseñada por Nicolina Vaz de Assis Pinto do Couto, la Fuente de las Langostas fue la primera obra de arte pública de São Paulo firmada por una mujer. En una época en la que la escultura era una forma de expresión mayoritariamente masculina, la artista creó un gran monumento en una de las zonas más importantes de la ciudad.

Descubre la obra pionera de Nicolina Vaz
La historia de la Fuente Monumental empieza en 1913, cuando São Paulo se sometía a reformas para modernizar y embellecer las calles. El Ayuntamiento encargó a Nicolina Vaz una gran fuente que , en un principio, se iba a ubicar en la Praça da Sé, frente a la catedral. Sin embargo, la inauguración no se celebró hasta 1927 y en un nuevo emplazamiento: la Praça Vitória, que más tarde pasaría a llamarse Praça Júlio Mesquita.
La fuente tiene una temática marina, con un pescador rodeado de sirenas, flores, conchas y gárgolas. Sin embargo, lo más llamativo son las langostas que adornan los laterales del monumento. Tuvieron tanto éxito que dieron origen al apodo de «Fuente de las Langostas», por el que la mayoría de los paulistanos conocen la obra.

¿Cómo está hoy la Fuente de las Langostas?
Con el deterioro del centro de la ciudad a partir de los años 60, la Fuente Monumental empezó a sufrir actos de vandalismo y falta de mantenimiento. Ni siquiera las langostas de bronce, que dieron nombre a la obra, se salvaron: hubo tantos robos que el Ayuntamiento retiró las piezas originales y las sustituyó por réplicas de resina.
En 1979, un episodio de vandalismo causó tal revuelo que incluso inspiró una canción:«Roubaram a Lagosta», de Adoniran Barbosa y Tasso Bangel. En la canción, los artistas utilizan la desaparición del elemento decorativo para criticar la falta de cuidado hacia los monumentos de São Paulo, que siguen sufriendo hoy en día el abandono por parte de las autoridades y de parte de la población.
