La costa de São Paulo está llena de secretos: desde playas paradisíacas hasta naufragios de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, una de las curiosidades más fascinantes es el velero Kestrel, el «barco fantasma» que encalló en Santos en el siglo XIX.
El barco pasó más de un siglo escondido en la arena, pero hoy en día es uno de los puntos turísticos más curiosos de la Baixada Santista. Este «museo al aire libre» se encuentra en la playa de Embaré y ofrece la rara oportunidad de observar de cerca fragmentos de un barco centenario.
La historia detrás del «barco fantasma» de Santos
Después de cruzar el océano desde Nueva York hasta la costa de São Paulo, el velero inglés Kestrel estaba anclado en Santos cuando fue sorprendido por una gran tormenta. La fuerza de la lluvia rompió la cadena del ancla y el barco quedó a la deriva hasta encallar. Como la mayoría de la tripulación estaba en tierra firme, nadie resultó herido.
El incidente ocurrió el 11 de febrero de 1895, hace 131 años. La estructura del Kestrel sufrió tantos daños que la empresa responsable decidió desmantelarlo. Sin embargo, los restos del casco permanecieron sumergidos y olvidados bajo las capas de arena.
Los restos comenzaron a aparecer a mediados de la década de 1970, con la bajamar. Pero la fama llegó solo en 2017, cuando los expertos examinaron el material y certificaron que era centenario, ya que la combinación de hierro y madera dejó de utilizarse en la construcción naval en 1930. Tras investigar varios naufragios en Santos, los historiadores confirmaron que el casco pertenecía al famoso Kestrel.

El velero Kestrel vuelve a la vida con la realidad virtual
Inicialmente, la Fiscalía solicitó la retirada de los restos de la playa de Embaré para realizar estudios más exhaustivos. Sin embargo, el Instituto del Patrimonio Histórico y Artístico Nacional (Iphan) concluyó que el traslado podría causar daños irreversibles a lo que quedaba del barco. Por lo tanto, se decidió que el Kestrel permanecería junto al mar.
Para la seguridad de los bañistas, el Ayuntamiento de Santos señalizó los restos del «barco fantasma» y los convirtió en un punto turístico. Actualmente, hay una placa conmemorativa que explica la historia del velero, y los turistas pueden escanear un código QR para ver el Kestrel a través de la realidad aumentada.
