Si eres un lector asiduo de São Paulo Secreto, ya sabes que el río Tietê del interior de São Paulo es muy diferente al que vemos en la capital: está lleno de peces, recibe viajes de crucero de lujo e incluso tiene un tramo con agua potable que puedes beber directamente de la fuente. Pero, ¿ sabías que el curso de agua más importante de São Paulo también fue escenario de un naufragio? Y no fue de cualquier embarcación, sino de un barco militar del emperador de Brasil: el Tamandathay.
Parece un guion de cine, pero es cierto. Conoce ahora uno de los episodios más insólitos del río Tietê, que involucra a Dom Pedro II, disputas internacionales por territorio y una inmersión histórica que pocos paulistas conocen.

El barco Tamandathay sobrevivió a la guerra más sangrienta del continente
A mediados del siglo XIX, el Imperio de Brasil vivía en un clima de tensión con los países vecinos, entre ellos Paraguay. Por eso, en 1860, Dom Pedro II adquirió el buque militar de vapor Tamandathay con el objetivo de reforzar su flota y proteger las fronteras del oeste brasileño.
Durante la Guerra del Paraguay (1864-1870), el mayor conflicto armado internacional que ha tenido lugar en América Latina, las tropas paraguayas conquistaron parte de los territorios de Mato Grosso do Sul, Paraná y Rio Grande do Sul. Fue entonces cuando el Tamandathay entró en escena, actuando en los frentes para defender y recuperar las fronteras brasileñas.
Tras el conflicto, el barco se convirtió en medio de transporte para tropas, autoridades y suministros en el interior de São Paulo y los estados vecinos. Es decir, el barco sobrevivió a los cañones de la guerra… pero no a la fuerza de la naturaleza.

El barco se convirtió en un «museo sumergido» en el interior de São Paulo
El 20 de abril de 1883, alrededor de las seis de la mañana, el Tamandathay zarpó de Itapura para navegar por el río Tietê. Poco después, sin embargo, una roca sumergida abrió una brecha en la estructura y provocó la inundación del casco. El agua apagó rápidamente el fuego de las calderas, que eran fundamentales para el funcionamiento del barco de vapor, y la embarcación quedó a la deriva en la fuerte corriente.
La tripulación intentó arrastrar el barco hasta una zona poco profunda mediante un cable, pero este se rompió y el Tamandathay se hundió, poniendo fin a su trayectoria. Aunque desastroso, el naufragio no terminó en tragedia: todos los que iban a bordo se salvaron, sin que se registraran muertes. Así, lo que podría haber sido una catástrofe terminó convirtiéndose en un episodio casi cinematográfico, con un buque de guerra imperial descansando en las profundidades del Tietê.
Y lo mejor: ¡puedes visitarlo! El Tamandathay sigue sumergido en las proximidades de Itapura, en la frontera con Mato Grosso do Sul, a 670 kilómetros de la capital paulista. Así, agencias especializadas de la región ofrecen excursiones de buceo hasta el barco, que se encuentra a 20 metros de profundidad. ¿Qué tal vivir esta aventura submarina en tus próximas vacaciones?
