Un proyecto de la Alcaldía de São Paulo puede transformar la República en la «Times Square Paulista». La iniciativa, bautizada oficialmente como Boulevard São João, pretende instalar grandes paneles LED y proyecciones en el cruce de las avenidas São João e Ipiranga. El objetivo es crear un polo de entretenimiento y medios digitales en la región central.
La propuesta forma parte del plan de revitalización del Centro Histórico y pretende convertir el lugar en una nueva tarjeta postal de São Paulo. La idea es que la atracción, inspirada en el modelo de Nueva York, atraiga más inversiones, turistas y programación cultural constante.

Los defensores de la «Times Square Paulista» esperan el desarrollo económico y una mayor seguridad en la República
Los entusiastas del proyecto defienden que la iniciativarepresentauna oportunidad única para estimular la economía local. Según la alcaldía y los representantes del comercio, las grandes pantallas pueden aumentar el flujo de personas, generar nuevos empleos y atraer capital privado. Otro argumento es que el Boulevard São João daría un aspecto «instagrameable» al cruce, convirtiéndolo en un punto de encuentro estratégico para turistas y creadores de contenido.
Además del factor financiero, las autoridades afirman que el proyecto ayudaría a reducir la sensación de inseguridad en la República. Se cree que la intensa iluminación y la agenda cultural fomentarían la ocupación del espacio, inhibiendo de forma natural la violencia y la degradación que afectan actualmente al barrio.

Los impasses con la Ley Ciudad Limpia y el patrimonio
Por otro lado, el proyecto se enfrenta a críticas de urbanistas, historiadores y miembros de la sociedad civil. Los expertos afirman que permitir fachadas publicitarias gigantes en la República significa flexibilizar la Ley Ciudad Limpia, que combate la contaminación visual de São Paulo desde hace casi veinte años. Aunque la propuesta es un cambio local, el temor es que abra precedentes para nuevas excepciones en la ciudad.
Los críticos también destacan que el nuevo escenario podría desnaturalizar el Centro Histórico, una región con construcciones centenarias y arquitectura protegida. Además, se cuestiona si la lucha contra la inseguridad mediante luces y publicidad sería eficaz o si solo dispersaría la violencia a las zonas vecinas sin abordar el problema de forma estructural.
