La alubia carioca, también conocida como carioquinha, es uno de los alimentos más consumidos en Brasil. Compañero inseparable de los almuerzos brasileños, se ha convertido en un grano indispensable en nuestro día a día, hasta el punto de convertirse en un símbolo de la gastronomía nacional.
Lo que pocos saben, sin embargo, es que la carioquinha no nació en Río de Janeiro. Aunque suene irónico, nació… ¡en São Paulo! Más concretamente en la ciudad interior de Palmital, a 420 kilómetros de la capital.
Parece mentira, ¿verdad? Pero puede creerlo: la alubia carioca es realmente paulista. Conozca su historia y entienda las razones de este quiprocó.

¿Cómo surgió la alubia carioca?
La respuesta está en la década de 1970, en un campo de alubias oscuras de Palmital. Una mutación espontánea hizo que las nuevas alubias nacieran de color beige con rayas marrones, lo que llamó la atención del agricultor.
El agricultor llamó al Instituto Agronómico de Campinas (IAC), que, tras realizar estudios, comprobó que las nuevas judías eran más productivas y resistentes a las enfermedades que las variedades existentes hasta entonces. También eran más blandas y fáciles de cocinar.
Por este motivo, la judía carioquinha se ganó rápidamente la aprobación de agricultores y consumidores, hasta el punto de dominar el mercado nacional. Tanto es así que hoy es la variedad preferida de los brasileños, con cerca del 60% de todo el consumo nacional de alubias.

¿Por qué el nombre de judía carioquinha si nació en São Paulo?
Contrariamente a lo que muchos piensan, la variedad no tiene nada que ver con Río de Janeiro. El nombre proviene de una raza de cerdo, el cerdo caipira carioca. La especie era bastante común en el interior de São Paulo, y para los productores locales, las rayas parduzcas de las judías se asemejaban al pelaje rayado de los animales.
En otras palabras, aunque lleve el nombre de carioca, la legumbre más apreciada por los brasileños es paulista. Y, curiosamente, los propios cariocas no son los mayores fans de su judía homónima; al fin y al cabo, en contra de las preferencias nacionales, la variedad más consumida en Río de Janeiro es la judía negra.
