Con las obras iniciadas en 2012, en 2026 el Metro de São Paulo inauguró por fin la Línea 17-Oro. Tras haber tenido como primera fecha prevista de entrega la Copa del Mundo de 2014. La justificación son los contratiempos durante las obras, con paros y rescisiones de contratos a lo largo de la década.
A pesar de la euforia por la inauguración, el Gobierno del Estado informa de que la puesta en marcha se iniciará de forma gradual. Circulará en horarios reducidos y será supervisada de cerca. Todavía está pasando por pruebas adicionales.
La línea 17-Oro circula sobre neumáticos, a unos 15 metros de altura. Funciona como un monorraíl elevado. Y llega con la promesa de ofrecer un funcionamiento más silencioso en comparación con los trenes.
Además, se diseñó para ser la primera línea de metro de la ciudad conectada directamente con un aeropuerto. Une Congonhas con la red ferroviaria a través de la estación, que cuenta con un túnel de acceso.
Estaciones abiertas en el tramo

En la inauguración, que tuvo lugar el 31 de marzo, se abrieron al público 7 de las 8 estaciones previstas. El tramo prioritario conectará Morumbi con el aeropuerto de Congonhas.
- Morumbi: donde conectará con la línea 9-Esmeralda de la CPTM.
- Chucri Zaidan.
- Vila Cordeiro.
- Campo Belo: Donde se conectará con la línea 5-Lila del metro.
- Concejal José Diniz.
- Brooklin Paulista.
- Aeropuerto de Congonhas: que dará acceso directo a la terminal aérea.
La estación Washington Luís aún no se ha presentado al público porque ha requerido más análisis. La complejidad y el mayor tiempo de pruebas se deben a la forma de «Y» de la línea.
Más información sobre la línea 17-Oro

Tras tres Copas del Mundo en obras, se estima que el coste total ronda los 5.800 a 5.900 millones de reales. Teniendo en cuenta los suplementos y las cuestiones contractuales.
La extensión del tramo prioritario es de unos 6,7 kilómetros. Con 3 conexiones principales: la línea 5-Lilás en Campo Belo, la línea 9-Esmeralda en Morumbi y el aeropuerto de Congonhas, al otro extremo de la ciudad.
Con un tiempo de viaje estimado de 20 minutos, los trenes operarán con una capacidad de unos 616 pasajeros por tren. Contará con 5 vagones más pequeños que los trenes convencionales. Según cálculos del Metro y del Gobierno estatal, la demanda estimada oscila entre 93 000 y 100 000 pasajeros al día en días laborables.