Algunos edificios de São Paulo son tan singulares que se han convertido en una marca de la ciudad. Muchos de ellos siguen en pie gracias a Artacho Jurado, considerado el «no arquitecto» más famoso de la capital.
João Artacho Jurado nació en una familia de inmigrantes españoles cuyo padre era anarquista, algo que siempre ha marcado su carrera. Por ejemplo, el joven Artacho abandonó la escuela cuando aún estaba en primaria para no tener que prestar juramento a la bandera nacional.
A pesar de no tener un título académico, se convirtió en uno de los mayores empresarios paulistas del siglo XX, así como en un arquitecto autodidacta que dio forma para siempre al perfil de São Paulo.

Empresario polémico entre los arquitectos de la época
Nacido en 1907, Artacho Jurado comenzó su carrera trabajando en publicidad, diseñando carteles de neón. A los 37 años, fundó una empresa de construcción con su hermano y comenzó a diseñar inmuebles, a pesar de no tener el título de ingeniero o arquitecto. Por eso se le recuerda como artista y «no arquitecto«.
La falta de formación formal impidió a Jurado firmar sus propios proyectos. Pero esto nunca le impidió crear: diseñaba cada detalle de los edificios, desde la puerta de entrada hasta los adornos de la fachada. Sus obras se inspiraban en el glamour de Hollywood, llenas de color y decoración atrevida.
Además, el artista creó el concepto de «Good Living Style», incluyendo en sus proyectos salas de fiestas, piscinas y grandes jardines . Como resultado, fue pionero en la construcción de zonas comunes de ocio en condominios, una tendencia que se ha extendido por todo Brasil.

¿Conoce los edificios de Artacho Jurado?
La originalidad de sus diseños y la falta de estudios formales provocaron varias disputas entre Jurado y los profesionales del sector, que consideraban su estilo «de mal gusto». Con el tiempo, sin embargo, sus edificios ganaron el debido reconocimiento y hoy se consideran patrimonio de São Paulo.
Una de sus obras maestras es el Edificio Bretagne, de 1950, uno de los primeros en incorporar zonas de ocio. Situado en Higienópolis, el edificio ofrece piscina, sala de fiestas y parque infantil, despertando gran interés desde su inauguración.
Otros edificios emblemáticos, como el Viaduto, el Conderela, el Louvre y el Planalto, también conservan los arabescos y los azulejos de colores del constructor, lo que demuestra que, a pesar de las críticas, Artacho Jurado se consolidó como el «no arquitecto» más atrevido e innovador de la capital paulista, dejando una huella que perdura hasta nuestros días.
