Situadas en Ubatuba, en la costa de São Paulo, las ruinas de la finca Bom Retiro da Lagoinha cuentan la trágica y reciente historia de un Brasil esclavista. Construida a principios del siglo XIX, fue una «finca modelo» dedicada al azúcar, la cachaça y el café. Mantenida durante años gracias al trabajo esclavo, la finca también se beneficiaba de su proximidad al puerto de la ciudad, desde donde exportaba los productos que producía.
Su fundador, el ingeniero francés João Agostinho Stevenné, construyó la finca modelo con el objetivo de enseñar las técnicas de fabricación de azúcar. Hacia 1850, la finca de unos 2.400 metros cuadrados entró en declive tras la evolución de las técnicas agrícolas. Fue perdiendo importancia poco a poco y parte de sus estructuras originales se deterioraron por falta de uso y mantenimiento.
La finca y la supuesta fábrica de vidrio

A finales del siglo XIX, la finca pasó a tener otro propietario. El capitán Romualdo, otro fabricante y exportador de azúcar moreno y aguardiente, su principal ambición. Cuenta la leyenda que Romualdo necesitaba recipientes para almacenar el producto y, por eso, planeó abrir la primera fábrica de vidrio de Brasil.
Junto a las ruinas de la finca, hay tres columnas de piedra y cal cerca del mar. Según los rumores, señalan el lugar donde el propietario habría iniciado la construcción, que nunca se terminó. Hasta el día de hoy no hay confirmación de este hecho, por lo que se ha convertido en un rumor del imaginario local.
Donada por sus últimos propietarios, Benedicta Corrêa Zantut y Jamil Zantut, en 1989, hoy el terreno pertenece a FundArt, que trabaja en la preservación de la región.
¿Cómo visitar las ruinas de Lagoinha en Ubatuba?
Si quieres conocerla por tu cuenta, el lugar está abierto al público y se usa para sesiones fotográficas o picnics. No hay que pagar nada para acceder al monumento. Sin embargo, para grabaciones comerciales o eventos, es necesario solicitar la autorización de FundArt.
Si quieres visitarla acompañado, hay rutas que ofrecen las agencias de turismo locales. La ruta es fácil y dura unas 3 horas. El recorrido pasa por las ruinas de la finca y el guía te contará la historia que hay detrás. La excursión termina en la cascada Véu da Noiva, considerada la más grande de São Paulo.