A solo 160 km de la capital de São Paulo, Águas de Lindóia se consolida como el destino ideal para una escapada revitalizante de fin de semana. La ciudad de la Serra da Mantiqueira ostenta el título de «Capital Termal de Brasil» gracias a sus manantiales de aguas medicinales, que atraen a turistas de todo el país en busca de descanso e hidroterapias.
Al principio, la región estaba habitada por los indígenas caiapós, y a partir del siglo XVII llegaron descendientes de portugueses y españoles. Durante muchos años, fue un distrito del municipio vecino de Serra Negra, que también forma parte del actual Circuito das Águas Paulista.
A principios del siglo XX, el médico italiano Francisco Antônio Tozzi demostró las propiedades terapéuticas de las fuentes locales. Este descubrimiento revolucionó el distrito, que pasó a ser ciudad y se convirtió en uno de los principales destinos de salud y descanso en el interior de São Paulo.

Qué hacer en Águas de Lindóia para recargar las pilas
La palabra «Lindóia» viene del tupí «rindoya», que significa «río que no se desborda», y «rindheio», «agua insípida y caliente al paladar». Aunque la prueba científica de los beneficios de las fuentes no llegó hasta principios del siglo XX, los antiguos indígenas ya usaban las aguas locales con fines curativos.
La tradición se mantiene hasta hoy, así que el punto central de cualquier ruta por la ciudad es el Balneario Municipal Edison Tozzi de Camargo. Situado en la Plaza Dr. Francisco Tozzi, el recinto abre de martes a domingo y ofrece duchas, hidromasajes, toboganes y piscinas minerales.
Si viajas con niños, merece la pena visitar el Aquática American Park, el antiguo Thermas Hot World. Considerado el principal parque acuático de Águas de Lindóia, combina diversión y relajación en piscinas termales.

Naturaleza, ocio y contemplación
Además de los baños medicinales, Águas de Lindóia ofrece atracciones para quienes quieren estar en contacto con la naturaleza. El Morro do Cruzeiro, por ejemplo, cuenta con el Mirador del Cristo, desde donde se puede contemplar una vista panorámica de toda la Serra da Mantiqueira. Por su parte, el Morro Pelado se encuentra a 1.400 metros de altitud y es el lugar ideal para los aventureros, ¡ya que ofrece la posibilidad de practicar tirolina o lanzarse en ala delta y parapente!
Por su cercanía a Minas Gerais, la ciudad también es un lugar genial para probar las delicias de la cocina de Minas sin tener que cruzar la frontera. ¿Qué tal si aprovechas las vacaciones de julio para disfrutar de esta excursión?
