La Rodovia dos Imigrantes es el principal enlace entre São Paulo y la Baixada Santista, sirviendo de ruta para quienes desean relajarse junto al mar. Pero la SP-160 no es sólo una ruta rápida hacia las bellezas de la costa: ¡su propio trazado es un espectáculo! Con túneles y viaductos que atraviesan la Serra do Mar, rodeada de Mata Atlántica, la carretera se ha consolidado como una de las más bellas del mundo.
En esta ruta, viajar en coche o autobús se convierte en parte esencial de la experiencia, ofreciendo vistas de valles, paisajes vírgenes y el horizonte costero. Además, la combinación de ingeniería de vanguardia y naturaleza convierte a la Rodovia dos Imigrantes en una atracción turística en sí misma, lo que la convierte en el escenario ideal para los amantes de la carretera y de las bellas fotografías.

La ingeniosa construcción que protegió la Serra do Mar
La Rodovia dos Imigrantes se creó en 1974 para aliviar la Vía Anchieta, que, tras la industrialización de São Paulo, ya no podía hacer frente al gran flujo hacia el Puerto de Santos. Como consecuencia, el gobierno paulista inició un revolucionario proyecto de construcción que pretendía atravesar la Serra do Mar con el menor impacto posible.
Con 58 kilómetros de longitud, la carretera conecta São Paulo con Praia Grande sin abrir grandes claros en la selva. Sus 44 viaductos y 14 túneles permiten que el asfalto «salte» los valles, característica que minimizó la deforestación y protegió al máximo la vegetación autóctona.
Su primera calzada se inauguró en 1976, y casi 30 años después, en 2002, Imigrantes recibió una segunda calzada aún más alta y moderna. Hoy, la carretera es una de las más ingeniosas de Sudamérica, y sirve de modelo internacional de construcción en zonas de protección ambiental.

¿Se ha fijado en la belleza de la Autopista de los Imigrantes?
Conducir por la SP-160 es una experiencia única. Cuando cruzas sus viaductos, te sientes como si estuvieras flotando sobre la selva atlántica. Cada curva trae una nueva escena de densos bosques y valles, así como una vista privilegiada del Puerto de Santos y del litoral de São Paulo.
Estos «miradores naturales» generan fotografías impresionantes, que le han valido a la carretera el título oficioso de una de las más bellas del planeta. La Rodovia dos Imigrantes convierte el descenso de la montaña en un viaje imperdible, donde el desarrollo urbano y la preservación del medio ambiente se encuentran en perfecta armonía.