São José dos Campos destaca por ser un centro tecnológico en el interior de São Paulo. Pero, ¿sabía usted que la ciudad también tiene uno de los árboles más grandes del estado? Hablamos del Árbol de la Lluvia, también conocido como Chorona, que sorprende por su elegancia y tamaño colosal.
La Chorona está en el Parque de la Ciudad Burle Marx y ofrece sombra de casi mil metros cuadrados. Parece mentira, pero ¡créetelo! En 2017, el ejemplar fue reconocido por RankBrasil como el mayor de la especie Samanea saman de Brasil, lo que la convierte en patrimonio ambiental y en una atracción ineludible de São José dos Campos.

La grandeza de la Chorona
La Chorona, o Árbol de la Lluvia, recibió su apodo debido a un curioso fenómeno: en ciertas épocas del año, pequeñas gotas de agua gotean de sus hojas y crean la ilusión de que está «llorando», o de que está lloviendo incluso en días soleados.
Lo que más impresiona a los visitantes -e incluso a los expertos- es el colosal tamaño de su copa, cuyo diámetro mide 40 metros. Esto equivale al tamaño aproximado de dos carros de trébol alineados. Según el Ayuntamiento de São José dos Campos, la sombra de la Chorona puede alcanzar los 988,22 metros cuadrados, una hazaña que le ha valido el título de árbol más grande de su especie.
No es posible conocer la edad exacta de la Chorona, pero los investigadores estiman que tiene entre 90 y 100 años. Como patrimonio medioambiental del municipio, la Chorona está protegida de la tala y tendrá muchos años para volverse aún más impresionante.

Otro gigante verde del estado de São Paulo
Además de la mayor Chorona del país, el interior de São Paulo también alberga otro gigante. En el Parque Estatal de Vassununga, en Santa Rita do Passa Quatro, hay un jequitibá-rosa llamado «Patriarca«. Con 40 metros de altura, su tamaño equivale al de un edificio de 13 plantas, y sus 11 metros de circunferencia requieren siete adultos para sostenerla.
Pero su característica más extraordinaria no es su tamaño. Los expertos calculan que el Patriarca tiene entre 600 y 900 años, lo que lo convierte en uno de los árboles más antiguos de Brasil. Esto demuestra que el interior de São Paulo posee una impresionante colección de tesoros naturales que demuestran la diversidad y riqueza del patrimonio medioambiental del estado.
