El Valle del Paraíba es un destino encantador, con mansiones históricas, reservas naturales y una gastronomía inigualable. Para los que quieran explorar la región, un destino poco conocido pero ineludible es Lavrinhas. Situada a 240 kilómetros de São Paulo, la localidad es un oasis de tranquilidad con atractivos ecoturísticos como rutas de senderismo y piscinas naturales, además de un centro histórico que data de la época del café.
Además, Lavrinhas fue una de las ciudades que presenció la Revolución de 1932 y aún conserva vestigios de aquella histórica batalla. La ciudad también cuenta con uno de los picos más altos de Brasil, desde donde se puede ver el cielo estrellado sin contaminación lumínica. En otras palabras, ¡hay muchas razones para visitarla!

Lavrinhas, SP
La ciudad que más tarde se convertiría en Lavrinhas nació en torno a la década de 1870, con la construcción de una estación de ferrocarril en el lugar. En aquella época, el Valle del Paraíba vivía el apogeo del ciclo del café, que trajo prosperidad e inversiones a la región.
Aunque la época dorada de las plantaciones de café ya pasó, la ciudad aún conserva su patrimonio. La antigua estación de ferrocarril, por ejemplo, nos transporta directamente a aquella época, al igual que la centenaria iglesia de São Francisco de Paula.

Como ya hemos dicho, Lavrinha también fue escenario de la Revolución de 1932. En aquella época, los soldados paulistas construyeron trincheras en la región para combatir a las tropas federales.
Aún hoy siguen allí, visitadas por turistas que quieren saber más sobre este notable período de la historia del estado.
Ecoturismo en Lavrinhas
Otra opción para disfrutar en la región son los bellos paisajes naturales, donde se puede disfrutar de una inmersión total en la naturaleza. Destacan las cascadas de aguas azules y cristalinas, que parecen salidas de un paraíso tropical.
Lavrinhas también cuenta con piscinas naturales de aguas cristalinas, senderos por la Serra da Mantiqueira y la Rampa do Jacu, donde podrá practicar el vuelo libre con vistas panorámicas de la naturaleza. La ciudad también alberga la Pedra da Mina, el cuarto pico más alto de Brasil, que atrae a aventureros de todo el país.
Por último, otra atracción que no puede perderse son los balnearios de la ciudad. Después de todo, ¡no hay nada como un baño relajante tras un día de aventuras!
