La Fortaleza de Itaipu se encuentra en Praia Grande y es una prueba viviente de que la «Miami brasileña» va mucho más allá de los rascacielos y las playas de moda. Construida a principios del siglo XX para proteger el puerto de Santos, la fortaleza fue un símbolo de la defensa naval brasileña y sigue bajo el control del Ejército hasta hoy.
Para alegría de los turistas, el complejo abre sus puertas al público en días específicos, ofreciendo un recorrido que combina clases de historia, senderos por la Mata Atlántica y miradores con vistas al mar. Además de la oportunidad única de caminar por pasillos que alguna vez fueron escenario de conflictos, revueltas y decisiones políticas importantes.

El complejo militar impedía la llegada de barcos enemigos a Praia Grande
La trayectoria de la fortaleza comenzó en 1902, con la necesidad de fortalecer las defensas de la costa de São Paulo. Entonces se construyeron tres fuertes: Duque de Caxias, Jurubatuba y Rego Barros, desde donde era posible supervisar los barcos que pasaban por el canal del estuario del puerto de Santos.
A lo largo del siglo, el complejo fue testigo de momentos históricos decisivos. Durante la Revolución Constitucionalista de 1932, por ejemplo, las tropas locales apoyaron el movimiento paulista y dispararon cañones contra los barcos federales que se acercaban a la barra de Santos.
Ya en la Segunda Guerra Mundial, el fuerte intensificó la vigilancia para combatir cualquier aproximación enemiga a la costa de São Paulo. Además , durante la dictadura militar, el espacio sirvió como centro de detención para los opositores al régimen.

¿Por qué visitar la Fortaleza de Itaipu?
Aunque todavía tiene uso militar, el complejo recibe visitas gratuitas los sábados, domingos y festivos. La visita guiada atraviesa el Parque Estatal Xixová-Japuí, ofreciendo un momento de contemplación de la naturaleza antes de llegar a las baterías de cañones.
Los miradores en la cima de la colina tienen una vista privilegiada de la Baixada Santista, lo que evidencia por qué su ubicación era tan estratégica para vigilar la costa. El itinerario también incluye una visita a los pueblos militares, cañones y fortificaciones centenarias, combinando curiosidades históricas con un tranquilo paseo al aire libre.